Medieval y modernista, Cervera mantiene su espíritu señorial desde sus murallas, una línea defensiva que abraza un casco antiguo muy bien conservado y esconde 11 edificios BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional). Situada en el oriente de Lleida, la capital de la Segarra convierte uno de sus activos, la agricultura, en toda una fiesta que se celebra a mediados de mayo.
Otro, la historia, este año le lleva a celebrar nada menos que su 1.000 cumpleaños para conmemorar el día en que tres familias campesinas se establecieron aquí, en 1.026; 1.000 años que han visto pasar brujas, universitarios, la restitución de la Generalitat tras el franquismo y hasta a Marc Márquez, el ganador de 7 mundiales de Moto GP, que tiene casa en la que es su localidad natal.
1. La iglesia de Santa María y su icónico campanario


Aunque los años han ido dejando encajonada a la iglesia de Santa María, este edificio gótico te gustará tanto por dentro –con sus vidrieras y la escultura de la patrona de la ciudad en el altar mayor– como por fuera, con el portal románico de San Martí. En el lado opuesto, la torre del campanario, una rareza de 50 metros icono de Cervera, con ocho lados y 6 campanas que siguen sonando de forma manual.
2. La Paeria y sus ménsulas con mensaje


En medio de la plaza Mayor encontrarás la Casa de la Vila de Cervera o la Paeria, un precioso edificio del s. XV del barroco catalán, que fue prisión y que hoy es una de las fotos más solicitadas debido a las ménsulas en el voladizo de sus tres balcones: son 15 divididas en tres grupos que representan las virtudes que debían tener los comerciantes, los cinco sentidos y escenas relacionadas con la cárcel.
3. El Callejón de las Brujas, listo para el aquelarre


Cuenta la leyenda que, en el siglo XIII, en este callejón que corre perpendicular a la calle Mayor, una mujer llamada Margarida fue acusada de brujería y colgada. Desde entonces, las brujas se reunían en este espacio cada noche de luna llena y lo convirtieron en un pasadizo rebosante de energía que debes visitar. Por cierto, las figuras de los arcos –una escoba, un búho…– son del siglo XX, pero ayudan.
4. Las extraordinarias murallas medievales


Estar situada en la Segarra, la comarca frontera entre cristianos y musulmanes, obligaba a reforzar el sistema defensivo, y Cervera lo hizo en forma de castillo y murallas. Estas últimas, levantadas por orden de Pedro el Ceremonioso, medían dos metros de ancho y 10 de alto y llegaron a sumar un perímetro de casi 3 kilómetros inexpugnables, que se completaban con un foso de 8 metros de ancho.
5. El convento de San Agustín y su vecina modernista


Como prueba del eclecticismo y los siglos de historia que acumula Cervera, en plena calle Mayor hay 4 metros que concentran el convento de Sant Agustí –fundado en 1362, derribado a finales del siglo XIX y convertido en un edificio neogótico– y, a su lado, una puerta modernista –fue la Barbería Cal Greoles y, hasta hace poco, galería de arte– y La Data Font, una fuente histórica y urbana del siglo XIX.
6. La Universidad, el gran contenedor de sabiduría


Lleva desde 1842 sin impartir clases –cuando se trasladó a Barcelona–, pero la Universidad de Cervera exhibe su halo de cultura y saber desde que Felipe V eliminó el resto de universidades de Cataluña y centralizó todo en esta. Ahora, este edificio del siglo XVII y su fachada, de 115 metros, albergan puntos tan valiosos como un reloj de sol y un retablo de mármol, y se puede visitar con o sin ruta teatralizada.
7. Las Fiestas de San Isidro, una muestra agrícola y medieval


En mayo, Cervera saca de paseo su ADN más genuino y convoca la Fira de Sant Isidre, un evento dedicado a la agricultura que se celebra en diferentes puntos –el Pabellón Polideportivo, la plaza Mayor…– y que incluye la Feria del Pan y el Cereal, desfiles de tractores y mercado de productores, además de talleres de artesanía medieval y una interesante exhibición de cetrería.
La imagen que abre el texto es Panorámica de Cervera | EVG

